Siguiendo el consejo de su amigo imaginario Jason, que decía: “mira a las mujeres como si fueran piedras”, Park Jin-yong comienza a ver a todas las mujeres como piedras.
Pero entonces aparece ante él una estudiante llamada Sunwoo, que no se ve como una piedra, y al ver el rostro de una mujer por primera vez en 5 años, los circuitos de felicidad de Jin-yong comienzan a activarse…