Tras dejar atrás la ciudad, Jeong-woo regresa a su pueblo natal costero, Samcheonpo. Allí conoce a Do-jin, un estudiante universitario fugitivo que causa una mala primera impresión y no tiene a dónde ir. Cuando Do-jin termina quedándose en casa de Jeong-woo con la excusa de enseñarle a nadar, ambos comienzan una inesperada convivencia junto al mar. Conforme avanza el verano, su torpe comienzo se transforma poco a poco en algo tierno, como las tranquilas olas que los acercan cada día más.