El único anhelo de Yonghui es disfrutar de una vida tranquila y feliz al lado de la abuela que se encargó de su crianza. Sin embargo, su paz se desmorona con la llegada de un auténtico desastre de persona que no deja de llamarla con un molesto apodo. A pesar de poseer un rostro innegablemente atractivo, Chanyeong se vuelve alguien insoportable en cuanto abre la boca, y su asombrosa capacidad para provocar el caos termina por poner el mundo de Yonghui patas arriba. Él cree tener el control absoluto de la situación y que ella no tiene escapatoria, sin darse cuenta de que Yonghui, a pesar de tambalearse indefensa, estaba a punto de alejarse dejando atrás el fresco aroma de las rosas.