Vivi sostuvo la mano de Artia mientras ella se ahogaba con su propio vómito.
—¿Estás bien?
—No. Es difícil mirar algo tan hermoso y luego ver algo tan horrible.
Los rostros de Lloyd y Lyrica se deformaron ante aquella visión desagradable.
Pero Lyrica, que normalmente ya habría arañado a Artia en ese momento, permaneció en silencio. Parecía asustada.
—No puedo creer que haya tenido el descaro de hablarle así al duque.
Lloyd observó a Artia con incredulidad.
—Supongo que se siente bien estar en el palacio, ¿eh?
—…¡!
—¿Creíste que no lo sabía? Imposible. Soy el duque de Edenberg y sé todo lo que haces.
Lloyd se acercó y golpeó la frente de Artia con un dedo.
—Sigues siendo un gusano bajo mis pies, y por más que te retuerzas, jamás podrás morder siquiera la punta de mi dedo meñique.
Lloyd sonrió con suficiencia.
Pero aquella sonrisa desapareció al día siguiente como si nunca hubiera existido.
Todo por un documento llegado desde la Corte Imperial.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
Lloyd irrumpió en la habitación de Artia sin siquiera tocar la puerta.
En su mano sostenía una hoja blanca marcada con el sello imperial.
—¿Qué demonios es esto?
Artia levantó la vista del libro que estaba leyendo y lo dejó a un lado.
—Puede que no seas muy brillante, pero sabes leer. Es una confirmación de divorcio de la familia imperial.
—¡¿Entonces por qué está aquí?!
—Porque presenté una solicitud de divorcio ante la Corte Imperial.
—¡¿Qué?!
Lloyd parecía haber recibido un golpe en la nuca.
A menos que se tratara de un noble de altísimo rango o alguien cercano a la familia real, era casi imposible iniciar un divorcio.
Todo el proceso había sido completado en un solo día gracias a Killian.
No esperaba que actuara tan rápido… Aunque le daba miedo, se alegraba de haberle pedido ayuda.
Lloyd gritó al ver a Artia sonriendo.
—No sé qué clase de miembro loco de la familia imperial te ayudó a hacer esto, pero irás ahora mismo a decirles que perdiste la cabeza, que dijiste tonterías y que vas a cancelar esos papeles de divorcio.
—No.
—¡Ve y…!
—Y por si no lo sabías, una vez iniciado oficialmente el proceso de divorcio, este queda bajo la jurisdicción del emperador. Nadie puede detenerlo, ni siquiera el duque de Edenberg.
Artia lo miró mientras los ojos de Lloyd se abrían de par en par.
—Así que será mejor que cooperes. Si ambas partes están de acuerdo, solo tienen que suplicarle al emperador que conceda el divorcio. Pero si no hay acuerdo… las cosas se complican.
Entonces ambos debían argumentar con vehemencia por qué debían divorciarse… y por qué no.
—Y tendré que contarle al emperador todas las cosas sucias que me hiciste. Aunque seas un desvergonzado, eso debe resultar un poco vergonzoso para ti, ¿no?
—¿Esto realmente…?
Lloyd, furioso hasta el límite, levantó la mano.
Pero nunca llegó a bajarla.
La violencia era uno de los motivos válidos para solicitar un divorcio.
Aunque rara vez era aceptado.
En lugar de abofetearla, Lloyd sujetó con fuerza la delgada muñeca de Artia.
—Eso duele.
Lloyd la miró desde arriba mientras ella fruncía el ceño.
—El emperador jamás ha concedido un divorcio durante su reinado.
Artia respondió al instante:
—¿Y realmente pensaste que tú, que no eres mejor que un gusano, podrías convertirte en el duque de Edenberg?
—……¡!
—¿O que el cuarto hijo de un vizconde, que vivía peor que un plebeyo, llegaría tan alto?
El hermoso rostro de Lloyd se deformó de manera grotesca. Artia lo encontró divertido.
—Solo el tiempo dirá qué es realmente posible.
Por primera vez, los ojos de Lloyd mostraron miedo.
Tras un momento de silencio, apretó aún más la muñeca de Artia.
—Temo que mi esposa no esté en su estado normal después de caer al lago. Necesita atención médica.
—…¡!
Lloyd arrojó a Artia al suelo y salió de la habitación.
—Descansa, Artia. Y no pienses en nada más.
¡Bang!
La enorme puerta se cerró de golpe.
ˏˋ꒰♡ ꒱´ˎ
El médico tomó la muñeca de Artia mientras ella yacía sobre la cama.
—Su pulso es débil. Su cuerpo y mente están agotados. Necesita reposo.
Artia quedó estupefacta.
Su cuerpo estaba tan sano como siempre.
—¿Cuánto le pagaron para dar este diagnóstico falso?
—…¡!
Ella miró al médico, cuyo rostro se tensó.
—Sea lo que sea, le pagaré diez veces más.
—No sé de qué habla. Solo me preocupa su salud.
Después de que el médico saliera apresuradamente y Artia quedara sola, dejó escapar un pequeño suspiro.
—Esperaba que reaccionaras violentamente al recibir los papeles del divorcio… pero no que me encerraras en una habitación…
El día anterior, poco después de la visita de Artia, Lloyd había declarado:
—Artia necesita descansar. Desde ahora, nadie entrará sin mi permiso.
Todos los sirvientes inclinaron la cabeza.
Todos menos Vivi.
Ella se acercó a Lloyd y dijo:
—Soy su doncella personal. Por favor, permítame atenderla.
—Ah, así que eres tú. La criada que llevó a mi esposa a este estado por no servir correctamente a su ama.
—…¡!
—Debo castigarte por no hacer bien tu trabajo. ¡Atrápenla!
Desde dentro de la habitación, Artia gritó:
—¡Corre, Vivi!
Se escucharon varias pisadas apresuradas al otro lado de la puerta, aunque pronto se desvanecieron.
Esa noche, Artia le preguntó a la criada que le llevó la cena:
—¿Qué pasó con Vivi?
Lloyd había ordenado a todas las doncellas que no respondieran las preguntas de Artia.
Pero había olvidado algo.
Cualquier criada que tratara a Artia con semejante desprecio era despedida de inmediato.
La joven dudó un instante antes de responder:
—El amo envió a sus hombres a buscarla, pero no pudieron encontrarla. Creo que abandonó la mansión.
Artia sintió alivio.
—Lloyd intentó lastimar a Vivi por mi culpa… para mostrarme lo que les ocurre a las criadas que me siguen.
Un escalofrío recorrió su espalda al imaginar el cuerpo de Vivi cubierto de cicatrices por el látigo de Lloyd.
Se alegraba de que no hubiera sufrido algo tan horrible.
Artia apretó los puños y murmuró:
—No regreses, Vivi.
Hasta que ella lograra expulsar a Lloyd de aquella mansión.
Y si fracasaba… entonces que no regresara jamás.
En ese momento, alguien tocó la puerta y entró.
Aparte del médico, la única persona que solía entrar era la criada que llevaba las comidas.
Pero aquella vez no era ella.
Era Elma.
—El amo lo ordenó. La salud de la señora no es buena y tiene dificultades para digerir la comida, así que debemos mantener todo lo más simple posible.
Por supuesto, la verdad era otra.
Lloyd solo quería castigar a Artia usando su supuesta enfermedad como excusa.
Además, había calculado que, si ella pasaba hambre, no tendría fuerzas para resistirse y permanecería callada.
—Me rompía el corazón pensar que estuviera alimentándose solo con sopa aguada todo el día.
Con lágrimas en los ojos, Elma colocó un plato con pan suave y vegetales frescos.
—Por favor, coma. Le traje algunas de sus comidas favoritas.
Artia observó los alimentos cuidadosamente acomodados y luego habló.
—Veo que sigues siendo la doncella principal, Elma.
Cuando Artia había enfrentado a Lyrica, Elma la había encerrado en su habitación.
No esperaba que Lloyd la dejara impune cuando se enterara, pero aun así ella no abandonó su puesto.
Elma sonrió antes de responder.
—Me arrodillé ante el amo y le rogué con las manos juntas. Lo hice porque temía recibir un castigo aún peor si no encerraba a Lyrica en su habitación, tal como usted ordenó. Afortunadamente, el amo comprendió mi situación y tuvo la bondad de perdonarme.
Imposible.
Lloyd no era un hombre tan generoso.
Mantuvo a Elma como doncella principal porque…
Artia la miró fijamente.
—Le hablaste a Lloyd sobre Vivi, ¿verdad? Ahora que sabe que tengo una criada favorita, puede usarla para chantajearme.
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