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¡El villano está loco por mí! - capitulo 3

“¿P-por qué estás en mi habitación?”

 

“Te dije que descansaras bien, pero estás descansando un poco demasiado bien”

 

“Ahh… bueno, es porque ayer me dormí tarde…”

 

“Entonces, ¿estás diciendo que es mi culpa?”

 

‘Por supuesto que es tu culpa. ¿Quién podría dormir tranquilamente después de ver lo que yo vi anoche?’

Era frustrante porque, aunque todo había sido culpa suya, no podía culparlo explícitamente. Lo único que pude hacer fue negar en silencio con la cabeza. Con prisa, me pasé los dedos por el cabello y de repente, me volví dolorosamente consciente de lo desaliñada que debía verme con mi pijama arrugada y el pelo hecho un desastre. Ethan, en cambio, estaba sentado frente a mí con una túnica blanca holgada e irradiaba un encanto cautivador bajo la brillante luz del sol. No existía ningún otro ángel tan sexy como él; bastaba con mirarlo para que se me escapara un suspiro de admiración. Querida autora, ¿cómo lograste crear a un lunático tan guapo? Ethan me observó en silencio mientras yo intentaba arreglarme el cabello antes de que él hablara.

 

“Aliméntame”

 

“¿Eh?”

 

“¿Estás sorda?, ¿por qué me obligas a repetirlo?”

 

“Lo siento, es que todavía no estoy del todo despierta…”

 

“Estoy hambriento, así que aliméntame”

 

“… Está bien…”

 

Tras ese berrinche inesperado por la comida, Ethan parecía un poco incómodo. ¿Será porque me había retrasado con el desayuno?, qué raro, por lo general, a él no parecía importarle demasiado la primera comida del día…

Eh, bueno… siempre se comía todo sin dejar ni una migaja. En silencio, me levanté de la cama mientras observaba su expresión y le hice una pregunta.

 

“Mi señor, ¿se siente bien?”

 

“¿Por qué?, ¿parezco enfermo?”

 

“Bueno, anoche tuvo una hemorragia nasal bastante abundante”

 

Uno de los ojos de Ethan se entrecerró levemente.

 

“¿De qué estás hablando?”

 

Te tengo. En respuesta a su pregunta, comencé a actuar como tonta, tal como había planeado tras pensarlo toda la noche.

 

“Pues… anoche, me sorprendí tanto que no pude decir nada, pero estaba cubierto de sangre. Nunca había visto a alguien sangrar tanto por la nariz. Y ahora que lo pienso, mi señor, probablemente debería lavar la ropa, ¿no cree?, sus prendas necesitarían limpieza”

 

Ni el idiota más grande del mundo habría confundido esa sangre con una simple hemorragia nasal. Si realmente hubiera sangrado así por la nariz, habría muerto por pérdida excesiva de sangre

 

Dije todo eso para ocultar que sabía quién era en realidad. Parecía más prudente fingir ser una criada un poco tonta que arriesgarme a parecer sospechosa. Puede que en el futuro sea un psicópata, pero en ese momento aún no había caído en la locura, así que si me mostraba como una idiota frente a él, quizá me trataría con amabilidad. Ayer había parecido bastante gentil. Mientras fingía acomodar la cama, seguí parloteando tonterías para tantear el terreno, robándole miradas furtivas para medir su reacción. Fue entonces cuando nuestros ojos se encontraron. 

 

“…”

 

Se soltó las manos, se puso de pie y me miró desde arriba con una expresión de lástima. Ni siquiera se molestó en responder a mis tonterías.

 

“Comida”

 

Ah. Cierto.

Bien, eso sí que cortó el asunto de raíz.

 

Corrí hacia la cocina en pijama blanco, sin siquiera tener tiempo de cambiarme. Ethan me siguió de cerca, luego se sentó en la encimera de la cocina y me observó con la barbilla apoyada en una mano. Normalmente estaría encerrado en su habitación a esa hora, pero parecía no darle importancia a que su identidad hubiese quedado al descubierto.

 

“Agugú gaga~ ¿a nuestro señorito le ruge la pancita?”

 

“…”

 

“¡Esta criada se lo preparará en un santiamén!, ¡solo, espere un poquito!”

 

“…”

 

Manteniendo mi fachada de boba y empecé a cocinar después de soltar esos mimos tan incómodos. Decidí no darle importancia a su falta de respuesta; al fin y al cabo, estaba interpretando un papel.

 

Ethan comía lo mismo todas las mañanas: una salchicha larga a la parrilla sobre pan tostado, acompañada de un huevo frito. Era un desayuno sencillo, nada sofisticado.

 

Porque ese era el límite de mis habilidades culinarias.

 

Sorprendentemente, Ethan, que había emanado hostilidad cuando intenté molestarlo, se mostró bastante dócil mientras esperaba la comida. No parecía particularmente irritado, eso me dio una pizca de esperanza. Originalmente, era un lunático que desenvainaba la espada ante la menor provocación. Pero dado que aún estábamos en las primeras etapas de la historia original, quizá no estaba tan desequilibrado como yo pensaba.

 

Sin embargo, un momento después…

 

“Hazlo de nuevo”

 

Mis esperanzas se hicieron polvo y se dispersaron como cenizas en el viento, mientras reprimía las maldiciones que amenazaban con escaparse de mis labios. Esa ya era la cuarta vez. Estaba a punto de preparar el mismo desayuno por quinta vez. Hasta ayer, habría jurado que no le importaba comerlo frío. Entonces, ¿por qué de repente estaba tan quisquilloso?

 

‘¡Solo cómete lo que te sirven!’

 

Me mordí el labio para no gritar y levanté el plato con cuidado.

 

“Cocínalo como siempre”

 

“Le digo que es lo mismo de siempre”

 

“Es diferente”

 

“Es lo mismo. Son los mismos ingredientes y siempre se lo he servido así”

 

“Dije que es diferente”

 

Miré con terquedad, pero la voz de Ethan, ahora teñida de irritación, me hizo encoger los hombros.

 

‘¿A qué te refieres con que es diferente, mi precioso?’

 

No podía entenderlo ni sabía cómo solucionarlo. Aunque lo hiciera una quinta vez, sería exactamente lo mismo. ¿Cuál era el problema?

 

Mientras me quedaba allí, a punto de romper en llanto, Ethan rompió el silencio.

 

“… Mi dolor de cabeza aún no se ha ido”

 

‘¿Qué?’

 

“Desde que empecé a comer el desayuno que preparas, el dolor de cabeza que me atormentaba desapareció. Pero hoy no. Hoy es diferente”

 

Sentí como si un rayo me atravesara e iniciará un incendio dentro de mí en cuanto escuché esas palabras.

 

Gulp

 

Tuve que inhalar profundamente, con el pecho ardiendo, para contener la ira que me subía y reuní todas mis fuerzas para evitar que el plato se me resbalara de las manos. 

 

Clac

 

Ethan, visiblemente más irritado, dejó caer el tenedor y frunció el ceño. Nuestras miradas se cruzaron y sus hermosos ojos carmesí brillaron como rubíes radiantes.

 

“Hazlo otra vez. Pero bien”

 

Me di la vuelta rápidamente con el plato en las manos para que no notara el nerviosismo en mis ojos.

 

“¡Ah, ya veo!, ¡debo haber olvidado uno de los condimentos!, que tontina soy, no puedo creer que cometiera un error tan estúpido. ¡Lo siento mucho!”

 

‘¡Idiota!, ¡soy una idiota!’

 

A lo que Ethan se refería era a mi habilidad curativa. Lo había olvidado porque estaba abrumada por lo de anoche y porque él parecía estar perfectamente bien. Pero la verdad era que siempre había sufrido dolores de cabeza como efecto secundario de su poder. Aunque no fuera tan fuerte como Ivy, yo también poseía habilidades de sanación, debido a mi condición de candidata a santa.

 

Tras transmigrar, me caí del carruaje y no pude usar mis poderes durante un tiempo. Pero a medida que mi cuerpo se recuperó, también lo hizo mi capacidad para manifestarlos de forma natural. No era difícil; usando los recuerdos de la Latienna original que permanecían en este cuerpo, podía canalizar el poder a través de mis dedos. Así que, por el bien de mi señor —a quien inicialmente supuse que era frágil y enfermizo—, había estado añadiendo sutilmente un rastro de poder curativo al desayuno cada mañana.

 

Sin embargo, no era más que un gesto nacido de mi deseo por su bienestar y de la generosa remuneración que me ofrecía. Nunca, ni en mis sueños más locos imaginé que estaría sirviendo como un analgésico para Ethan. Maldición. 

 

‘No me digas que se dio cuenta de que tengo poderes curativos…’

 

Cuando terminé de preparar el desayuno por quinta vez, me giré para evitar que me viera y manifesté un poco de mi poder en las yemas de mis dedos. Un cálido resplandor rosado, como gotas de agua girando, se filtró en el pan.

 

Poco después…

 

“Mi señor, ¿se siente mejor?”

 

Ethan asintió levemente y terminó su comida. Pude sentir cómo la tensión en el ambiente se disipaba.

 

“¿Su dolor de cabeza… ya se siente mejor?”

 

“Sí. Desapareció de forma extraña. ¿Será que de verdad me gusta tu comida?”

 

“¿Mi comida es así de deliciosa?”

 

“Nah, sabe horrible

 

‘…¿Perrrdón?’

 

“Nunca ha sabido bien”

 

Ay, suficiente. No hace falta dar el golpe mortal dos veces.

 

Ethan dejó el tenedor con calma y, casi por instinto, se pasó los largos dedos por el cabello. Luego se levantó, caminó hasta mí y apoyó ambas manos sobre la encimera, encerrándome entre sus brazos. Cerré los ojos un instante cuando mi rostro estuvo a punto de chocar contra lo que parecía ser un pecho firme bajo la ropa. Al abrirlos de nuevo, su rostro estaba a apenas unos centímetros del mío. Fue un descuido momentáneo, pero suficiente para quedar completamente atrapada en su cercanía. A diferencia de la noche anterior, cuando apestaba a sangre, ahora desprendía un leve aroma a jabón. Mi corazón latía desenfrenadamente como un Jajinmori*. Sentía que me estaba volviendo loca. Ethan, en cambio, continuó con total naturalidad, sin apartar la mirada de mí.

 

“¿Qué condimento olvidaste?”

 

“Ehm… pues…”

 

Miré alrededor, buscando desesperadamente una excusa.

 

“Dime. ¿Qué fue?”

 

“¡P-pimienta!, ¡olvidé la pimienta!”

 

Mi absurda respuesta hizo que Ethan entrecerrara los ojos. Me miró incrédulo, como si no pudiera dar crédito a lo que acababa de decir. 

 

“¿Pimienta?”, preguntó con escepticismo. Me apresuré a sacar el pimentero qué había metido en el bolsillo antes.

 

“¡Es la pimienta que me dio la señora del vecindario! Dijo que es cara y difícil de conseguir, ¡pero supongo que funcionó para su dolor de cabeza!”

 

“… ¿En serio?”

 

“¡Sí!”

 

Asentí con tanta fuerza que parecía una loca y añadí, por si acaso:

 

“Pero no debería comer demasiada”

 

“¿Por qué no?”

 

“Podría tener efectos secundarios”

 

“¿Cómo cuáles?”

 

‘Ugh… ¿podrías alejar un poco tu cara?’

 

Si tuviera un rostro tan bonito como el de Ivy, estaría rebosando confianza, pero mi cara seguía siendo bastante común a pesar de haber transmigrado al cuerpo de otra persona. Por eso, su atractivo era como un bombardeo directo. Yo miraba su rostro perfecto, mientras él miraba el mío, sin lavar. Mis ojos comenzaron a recorrer el techo, las paredes, cualquier lugar menos su cara mientras hablaba.

 

“Hasta la medicina pierde su efecto si se toma todos los días. ¿No pasaría lo mismo con la pimienta si la come en exceso?”

 

Ethan no respondió, su mirada seguía serena.

 

“La pimienta no es algo que se use en grandes cantidades”

 

“…”

 

“Si no le sienta bien, también le puede provocar tos…”

 

“…”

 

“Le dolerá la garganta…”

 

“…”

 

“es picante, y…”

 

“…”

 

Mi voz se fue apagando poco a poco. Ethan permanecía en silencio y yo no tenía idea de lo que estaba pensando. Reuní valor y empujé suavemente su brazo izquierdo para liberarme.

 

“…¿?”

 

¿Eh?, su brazo no se movió ni un centímetro. Me sorprendió lo inhumanamente duro que estaba su brazo. ¿Será porque solo empujé con una mano?, lo intenté de nuevo, usando ambas. Me mordí el labio y empujé con todas mis fuerzas, hasta que mi rostro y mi cuello se pusieron rojos por el esfuerzo. Pero aun así, Ethan no se movió.

 

¿Qué demonios era esto?, ¿estaba hecho de piedra?, ¿de acero?, ni siquiera reaccionó cuando le di un puñetazo en el brazo por la frustración. Esto era absurdo. Puede que yo sea una persona del montón, pero tenía un brazo muy fuerte de tanto limpiar el castillo. ¿Será que usa más el lado izquierdo?, eso explicaría lo sólido de su antebrazo izquierdo. Cambié de objetivo hacia su brazo derecho y fue entonces cuando nuestras miradas se encontraron. Ethan seguía observándome con atención.

 

“Lo siento…” me disculpé de inmediato.

 

Ethan chasqueó la lengua ante mi rápida disculpa y ladeó la cabeza con desdén.

 

“No tienes ni una pizca de fuerza”

 

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Jajinmori: Un ritmo tradicional coreano caracterizado por su tempo rápido y enérgico. En la literatura y el arte, se utiliza a menudo para representar una agitación intensa, una persecución o el latido acelerado del corazón ante una emoción fuerte.

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