Tras la repentina muerte de sus padres y la quiebra de su linaje, Jacqueline Somerset lo pierde todo de la noche a la mañana. Sin más opción que valerse por sí misma, acepta el puesto como la decimotercera tutora en la imponente mansión Preston. Allí, deberá lidiar con el temperamento implacable del marqués, mientras su curiosidad la empuja a desentrañar los oscuros secretos que él oculta, estrechando peligrosamente la distancia entre ambos.