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Sigue a la oveja en el abismo - capitulo 2

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Yohan había querido Despertar y probarse así mismo; y echárselo en cara a la familia que siempre lo había menospreciado. Él quería volverse independiente, llegar a ser alguien. Así que tomó el riesgo y se inscribió a una grieta con una alta probabilidad de Despertar. Park Seungmin afirmó conocer algunas personas, así que presentó a Yohan al equipo de mercenarios que se especializaban en lo que se conocía como un “Equipo de Despertar”, un grupo que, por un precio, guían a alguien a través de una grieta con la esperanza de que despierte.

 

Para Yohan, todos parecían bastante normales. Gente decente. La grieta tampoco parecía estar contaminada. Los monstruos que encontraron eran débiles. Todo iba de maravillas… hasta que el Abismo se abrió.

 

Ocurrió la segunda noche después de entrar a la grieta. Todos estaban relajados mientras cenaban, cuando Yohan sintió un extraño escalofrío recorrerle su espalda. Esa sensación lo hizo observar los alrededores… y fue ahí cuando lo vió.

 

Lucía como el labio de la boca de un ser gigantesco. O más bien, el pliegue arrugado de los labios de algo realmente enorme. Pero no se parecía en nada a una grieta. Estaba lejos, pero en el instante en que lo vió, su cuerpo entendió instintivamente.

 

Estaba a punto de abrirse.

 

Y justo cuando pensó en ello, gritó:

“¡Es el Abismo!”

 

Las grietas ya eran lo suficientemente malas. Eran terroríficas, inestables y capaces de poner en riesgo al mundo… pero comparado con el Abismo, no eran nada.

En las grietas, los civiles todavía tenían una oportunidad de mantenerse con vida.

¿Pero en el Abismo?

Incluso un Despertado no podría sobrevivir.

Una vez que se abriera, el área alrededor sería devorada, borrada en cuestión de minutos.

Solo había una única opción: correr.

 

Incluso alguien tan poderoso como Lee Hyunmook y su equipo de élite se habían perdido en el Abismo. ¿Y desaparecer en el Abismo? Eso no era diferente a la muerte.

 

“¡¿Qué demonios?!”

 

Antes de que el grito terminara de salir de la boca de alguien, el Abismo comenzó a abrirse. El delgado pliegue arrugado sobre el suelo se expandió hasta convertirse en una superficie totalmente negra. Se extendía rápido. Y desde más allá de la oscuridad, empezaron a surgir formas grotescas.

 

Arrojaron la comida y salieron corriendo.

Pero el Abismo se extendía rápido… absurdamente rápido.

 

Aún así, si corrían con todo lo que tenían, tal vez podrían escapar de la grieta. Yohan corría con cada gota de energía que le quedaba cuando escuchó a Park Seungmin gritar detrás de él.

 

“¡Solo lanza a alguien! ¡Si no lo hacemos, estaremos todos muertos! ¡¿Y si vuelve a acelerarse?!”

 

Los ojos de Yohan se abrieron de par en par.

 

El Abismo no se expandía infinitamente. Desaceleraba una vez que había “devorado” lo suficiente, especialmente si consumía algo vivo.

 

Como una persona.

 

Tan pronto como Park Seungmin gritó esas palabras, todos los mercenarios se volvieron a mirar hacia atrás, a Park Seungmin y Yohan. El único no Despertado entre ellos.

 

Yohan se congeló cuando una ola hostil de miradas se posaron sobre él como un muro.

 

Y entonces, Park Seungmin lo empujó.

 

Lo empujó con todas sus fuerzas. El tipo de empujón que solo un amigo de toda la vida podría dar sin dudar.

Habían sido amigos durante diez años, desde la secundaria.

 

Sin tiempo para reaccionar, Yohan cayó con fuerza al suelo. El dolor de torcerse el tobillo no era nada comparado con el shock y la traición.

 

‘¿Tú? ¿Tú eres el que me está haciendo esto?’

 

Cuando levantó la mirada, Seungmin estaba sonriendo.

 

Sonreía como si estuviera encantado de ver a Yohan desaparecer para siempre.

 

El dolor de la traición hería más que cualquier otra cosa.

Incluso cuando el líder de los mercenarios corrió a atarlo, incluso cuando los demás simplemente se quedaron mirando, Yohan no podía creer lo que estaba ocurriendo.

 

Sus ojos se llenaron de lágrimas, y su voz temblaba de rabia.

 

Pero no suplicó. Gritó.

 

“¡¿Y ustedes se hacen llamar humanos?!”

 

Era el tipo de reacción que esperaban, así que lo ignoraron. Él se agitaba, se retorcía y le gritaba al líder del equipo que lo estaba atando.

 

“¡Suéltame! ¡Te dije que me dejes ir, maldita cabeza de hongo!”

 

“¿… Cabeza de qué?”

 

Kim Hyunwoo, el líder del equipo, se detuvo, atónito. Ese insulto era tan aleatorio que rompió a través de la urgencia del momento.

 

“Cabeza de hongo…” murmuró para sí mismo, y su cara se volvió roja un segundo después.

 

“Este pequeño bastardo–”

 

Avanzó unos pasos, como si estuviera listo para golpear a Yohan hasta dejarlo hecho trizas. Pero, otro mercenario lo sujetó:

 

“¡No! ¡Necesitamos que esté intacto para que funcione!”

 

“¡Sí, ya vámonos! Esta no es tu primera vez haciendo esto, ¿no? ¡El Abismo ya casi está aquí!”

 

“Suertudo pedazo de mierda. Si no fuera por el Abismo, yo…”

 

Yohan lo miró incrédulo.

 

‘¿Qué quieres decir con “suertudo”? ¡Voy a morir!’

 

La ola negra del abismo ya casi lo alcanzaba.

 

Una última vez, miró a un Park Seungmin que ya corría lejos, muy lejos de allí.

 

“¡Park Seungmin! ¡Te lo juro por Dios que algún día voy a–!”

 

Ni siquiera pudo terminar.

 

El Abismo se lo tragó por completo.

 

Y en el instante en que lo hizo, la zona oscura desapareció.

Yohan sintió una presión mientras giraba, como si lo succionara una aspiradora gigante. Gritó, pero incluso su grito fue ahogado y sepultado por la oscuridad abrumadora.

 

Entonces vino el impacto.

 

¡CRASH!

 

Los escombros estallaron a su alrededor. Por algún milagro, la fuerza de la caída aflojó las ataduras. Yohan se encogió en una bola temblorosa, con los brazos sobre su cabeza.

 

Un instante, o quizás una eternidad, pasó.

 

Pero su cuerpo seguía cayendo, más y más profundo.

 

Sin fin, sin fin…

 

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“¡–Ah!”

 

El golpe contra el suelo lo sacudió y lo hizo despertar.

 

Su cuerpo entero estaba empapado en sudor frío. Estaba encogido, respirando con dificultad, sus párpados estaban pegados por las lágrimas que ya se habían secado. Gimió de dolor, se frotó el rostro–

 

Y gritó.

 

“¡AAAH!”

 

Dos ojos inyectados en sangre lo veían, desde una distancia aterradoramente cercana.

 

Antes de que pudiera siquiera terminar de gritar, una mano grande se cerró sobre su boca.

 

“Shh…”

 

La intención era clara: quédate callado.

 

Yohan dejó escapar un chillido ahogado y cerró la boca, temblando. Lágrimas frescas se formaron otra vez. La realidad de su situación se estrelló de nuevo contra él, y estaba aterrorizado.

 

La criatura lo observó, miró las lágrimas como si estudiara algo extraño.

 

Entonces, habló.

 

“Si haces demasiado ruido… los monstruos vendrán”

 

Los ojos de Yohan se abrieron de par en par.

Esa voz–

Era una voz profunda y suave, casi agradable al oído.

Incluso, familiar.

 

‘¿Dónde la he escuchado antes…?’

 

‘No, concéntrate. Lo que importa es que él… es humano’

 

Yohan estaba seguro de que sería el único allí. El alivio lo golpeó como una ola. Si alguien más estaba vivo, eso significa que quizás había una forma de sobrevivir allí, después de todo.

 

Una vez que fue claro que Yohan no gritaría de nuevo, la figura aflojó su agarre. Pero, en lugar de retirar la mano, él acarició con gentileza la mejilla de Yohan, como si saboreara la calidez de otro ser vivo. Sus ojos rojos se entrecerraron.

 

Cabellos blancos desordenados cubrían la mitad de su rostro, haciendo imposible leer su expresión.

 

“Gracias por salvarme,” balbuceó Yohan. “M-Me llamo Yang Yohan.”

 

Salió torpe, pero sus palabras eran genuinas. Quería comunicar, conectar, mostrar gratitud al primer ser inteligente que había visto en el Abismo.

 

El hombre inclinó la cabeza lentamente y murmuró de vuelta.

 

Gra… cias… por… sal… var… me

 

A Yohan se le heló la sangre.

 

La lenta imitación rota sonaba todo menos normal. Algo estaba definitivamente mal.

 

Y entonces, él recordó; después de aplastar al globo ocular, la manera en la que este hombre actuaba era pura locura. 

 

Esa sonrisa escalofriante. Esa energía salvaje. Su esperanza se desvaneció en un instante, reemplazada por pavor.

 

“Dí algo más.”

 

El hombre presionó con rudeza la mejilla de Yohan.

 

“Vamos.”

 

“¿Q-Qué… qué debería decir…?”

 

Su voz apenas logró salir de su garganta.

Este monstruo había destrozado a un monstruo con las manos desnudas, él podría hacer lo mismo con Yohan.

 

El hombre le dio golpecitos en la mejilla, no con fuerza, pero para Yohan se sintió como una corriente eléctrica.

 

“¿Cuándo… viniste a aquí? Yo… apenas caí… hace dos días. Me estaba escondiendo en un edificio, y entonces… salí en búsqueda de comida, y había este… ojo gigante, y luego– ¿Eh? ¿Espera…?”

 

Mientras intentaba calmar al lunático, algo hizo clic en la mente de Yohan.

Ahora que estaba de cerca.

Esa voz. Ese rostro.

Él los reconoció.

 

“¡¿… Lee Hyunmook?!”

 

Yohan lo señaló sin querer.

 

El hombre salvaje, aquel de cabellos blancos despeinados, ropas arruinadas y ojos rojos, lucía exactamente igual a él.

 

Lee Hyunmook.

El primer Despertado de Corea.

Un raro Despertado de nivel superior.

Un héroe nacional, poderoso y admirado por su apariencia y personalidad.

Había desaparecido durante una misión de rescate, tragado por el Abismo. Su pérdida había sido devastadora para el país. Incluso había un monumento donde la gente todavía llevaba flores.

 

Pero él estaba aquí.

Vivo.

 

O… algo parecido.

 

“Señor Lee Hyunmook, ¡¿Está vivo?!”

 

“… Ahhh…”

 

El hombre emitió un sonido vago de afirmación. Sus ojos rojo sangre se entrecerraron.

 

Entonces esbozó una sonrisa lenta, torcida.

 

“Tienes razón. Soy Lee Hyunmook. Solía… ser Lee Hyunmook…  Ah, sí. Soy Lee Hyunmook.”

 

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