En una noche lluviosa de otoño, una caballera que murió tras ser acusada falsamente vuelve a abrir los ojos.
—Dama Hiderin Viche. Por favor, mate al rey.
A Hiderin, la caballera resucitada, solo le quedan doce semanas de vida… y un único objetivo: asesinar al rey.
…Y de alguna manera, criar a un niño también.
Mientras busca la forma de cumplir su misión antes de que se acabe el tiempo, Hiderin se reencuentra con un caballero sagrado que alguna vez la despreció.
Pero ¿qué le ocurrió al hombre que solía ser tan noble y recto? Ha caído al fondo: ahora es un borracho que apenas logra sobrevivir día tras día.
—No me interesa.
—Entonces, ¿qué te interesa?
—Que desaparezcas.
—Qué lástima. Parece que no obtendrás lo que quieres.
Peor aún… él la ha estado extrañando.
—¿De qué sirven el honor y la gloria… si ella no está aquí?
—Dama Viche.
—Te dije que me llamaras Hith.
—¿Puedo hacerlo?
—¿“Puedo”? Solo llámame Hith. Hace unas horas lo hacías bien… pero después de un poco de bebida estás hecho un desastre. ¿O acaso no fue “un poco”?
Sarg duda. Ella le dio permiso para usar su apodo, pero no está seguro de poder decirlo con naturalidad.
Ha susurrado ese nombre para sí mismo incontables veces cuando ella no estaba cerca… pero frente a ella, ni una sola vez.
Aun así, siempre quiso hacerlo.
Así que una vez debería estar bien. Solo una vez.
Tras un largo momento, Sarg finalmente separa los labios.
—…Hiderin.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!