
《—¿Y también tengo que escuchar sobre esa mujer haciendo una huelga de hambre?》
《—Incluso si se muere de hambre, será por su decisión; habrá que respetarla.》
《—Tu hermano Luis está vivo.
Las amables palabras de madame Bornet, que la había tratado con tanta benevolencia, se convirtieron en un instante en unas cadenas que se cerraron sobre los tobillos de Karen.
—Parece que tienes una relación muy estrecha con Arthurus Kloen. Si nos ayudas un poco, podremos volver con Luis.》
《—Al ejército de Gloretta no le importa si tu hermano muere. ¿Vas a abandonarlo por el bien de un país así?
Karen no podía priorizar a Arthurus. No estaba en condiciones de pensar solo en él.
Sabía que, aunque era una persona cálida, llegado el momento necesario Arthurus podía volverse tan frío como quisiera.》
《—La gente cercana a mí me llama “Arthur”.
—¿Por qué me dice eso?
—Nunca se sabe.
Al final, Karen no pudo confiar en Arthurus. Ni siquiera había necesidad de sopesarlo: eligió a su hermano.
Hasta el punto de traicionar al joven inocente que le expresó su amor con todo ser.
—Puede que algún día termines llamándome por mi apodo.
Por mucho que le gustara Arthurus, no podía darle la espalda al único familiar de sangre que le quedaba.》
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